En busca del "relato" perdido

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Si el escritor tiene el síndrome del papel en blanco, el editor puede tener el síndrome del original inexistente (o no encontrado). Lógicamente, esto le pasa a los editores pequeños, o quizá es algo que me pasa exclusivamente a mí, que no lo descarto.

He de presentar dentro de un tiempo aún considerable, una idea para un proyecto editorial. Teniendo la idea en la cabeza, aún no sé darle forma, aún espero otra idea alternativa, una lluvia que me pueda dejar boquiabierta y sin ninguna duda para poder defenderla ante el comité. La genialidad, el pelotazo, el encuentro con las palabras que deben ser publicadas tiene que venir por algún lado, ya sea trabajando duro o bien simplemente estando atenta a esas supuestas señales del destino. Como aún no sé si el destino quiere editar algún libro, tendré que hacer el trabajo por mí misma.

La cuestión es por dónde empezar, dónde buscar (si es que hay que buscar), qué recursos emplear... muchas dudas todavía.

Si alguien que pase por aquí sabe de autores que escriban, que tengan algo en su poder susceptible de ser editado, por favor que me escriba. Nunca hay que cerrarle la puerta al tan admirado y respetado destino.

Libro físico

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Al hilo de lo que dije en el post anterior, he de añadir que la definición que copié literalmente del diccionario de la RAE, a mi gusto y al de los nuevos tiempos, queda bastante escueta a la par que anticuada. Finalmente tenemos una definición paralela dentro del contexto de la nueva LEY 10/2007, de 22 de junio, de la lectura, del libro y de las bibliotecas. Ésta expone de esta manera la concepción del libro:

A los efectos de esta Ley se entiende por:
a) Libro: obra científica, artística, literaria o de cualquier otra índole que constituye una publicación unitaria en uno o varios volúmenes y que puede aparecer impresa o en cualquier otro soporte susceptible de lectura.
Se entienden incluidos en la definición de libro, a los efectos de esta Ley, los libros electrónicos y los libros que se publiquen o se difundan por Internet o en otro soporte que pueda aparecer en el futuro, los materiales complementarios de carácter impreso, visual, audiovisual o sonoro que sean editados conjuntamente con el libro y que participen del carácter unitario del mismo, así como cualquier otra manifestación editorial.


Entramos en terreno pantanoso si queremos seguir reflexionando sobre los libros y sus tiempos venideros, la nueva Ley abre caminos y da respuesta (acertada más o menos) a algunas cuestiones que se planteaban cada vez más urgentes. Sobre este tema quiero leer más, me parece un tema muy profundo sobre el que no cabe tener dudas al respecto. Parece ser que hay varios frentes abiertos así que tema no va a faltar y tiempo habrá para conseguirnos enemigos jeje.

Hoy quería comentar algo que vimos hace unos días en clase. Pura teoría objetiva que expongo en este blog por tenerla recopilada y guardada a buen recaudo para la memoria. Las connotaciones que pueda tener un libro varían según las personas y según las experiencias, lo que no es tema debatible son las partes físicas del mismo. Anotaré aquí las más significativas:

Tapas son las cubiertas del libro. Su misión es proteger las tripas, lo que sería el corazón del libro. Dependiendo de si éstas son duras (construídas con cartón grueso forrado de papel, tela, piel u otros materiales) o de cartulina delgada recubierta de una capa de plástico translúcido, se dará lugar a la encuadernación cartoné o la rústica, respectivamente. Las cubiertas constan de 4 partes (aunque puedan parecer 2): primera de cubierta (lo que se llama erróneamente portada), segunda de cubierta, tercera de cubierta y cuarta de cubierta (contracubierta). La primera y segunda de cubierta son exteriores, la segunda y tercera son interiores.

El lomo del libro es la parte opuesta al corte y cubre la encuadernación de las tripas. Es un elemento de gran importancia para aquellos que trabajan en el mundo del libro, sólo el lomo se dispone de manera vertical y su importancia se debe a que es el único elemento que se ve de un libro cuando está apilado junto con otros ejemplares, y por lo tanto, es el elemento diferenciador por excelencia de un libro.

Sobrecubierta o camisa es el nombre que recibe la lámina de papel que envuelve a un libro que estará, normalmente, editado en cartoné. Su función es doble: proteger y llamar la atención. Es, digamos, la parte más creativa en cuanto a diseño se refiere, ya que en ella se van a volcar todos los elementos gráficos y de texto que diferencian a cada libro: ilustración, colores, disposición del texto y del sello editorial, etc.

Las solapas son los extremos, normalmente de la sobrecubierta, que están plegados hacia el interior. Si no se plegaran las solapas quedarían de forma mucho más saliente de las tripas. En ocasiones, las ediciones rústicas también llevan solapas que son continuación plegada de las cubiertas. Su función es la de sujetar la camisa al libro y, a la vez, la de contener información editorial, sobre el autor, o de cualquier otra índole que decida la editorial.

Los dos últimos elementos son las guardas y la faja. La guarda es una hoja de papel (normalmente más grueso de lo normal) doblada por la mitad, una parte está pegada a la segunda o tercera de cubierta y la otra queda al aire. La función que tienen es la de reforzar la estructura del libro. No es esencial que un libro lleve guardas, en rústica se ven muy pocos libros que las lleven, son más propias de los libros en cartoné. Pueden ir ilustradas o decoradas.

Por último, un elemento totalmente opcional es la faja. Vendría a ser un trozo de papel como la sobrecubierta o camisa, pero bastante más corta de altura. Al colocarla en el libro queda como una cinta que envuelve al libro. Se suelen utilizar para fines promocionales y de márketing.

Expuestas las partes externas del libro. Dicho queda.





NOTA: la información que doy está descrita de manera totalmente propia, expresada con mis propias palabras, pero obviamente está sacada de manuales de edición. Concretamente, para quien quiera más: DE BUEN UNNA, JORGE (2000): Manual de diseño editorial. México: Trea.

Los libros no digi-evolucionan

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libro.

(Del lat. liber, libri).

1. m. Conjunto de muchas hojas de papel u otro material semejante que, encuadernadas, forman un volumen.

2. m. Obra científica, literaria o de cualquier otra índole con extensión suficiente para formar volumen, que puede aparecer impresa o en otro soporte. Voy a escribir un libro. La editorial presentará el atlas en forma de libro electrónico.

6. m. Der. Para los efectos legales, en España, todo impreso no periódico que contiene 49 páginas o más, excluidas las cubiertas.



Esta información puede leerse completa en el diccionario virtual de la RAE: Pinchando aquí.

Comienzo de esta forma queriendo introducir el tema en cuestión. Ya que no pienso ser rigurosa, en ningún momento, en algunas de mis expresiones, al menos creo que debo comenzar con datos objetivos y aceptados por todos.

Si vamos a editar libros, lo mínimo es conocer de qué estamos hablando cuando decimos esa palabra. Obviamente lo primero que se me pasa por la cabeza es mirar el diccionario, mirar artículos de opinión de aquí y de allá que complementen a la definición dada, y después intento sacar mi propia conclusión.

Aspectos formales aparte, hay algo en el libro que lo diferencia de cualquier otro objeto definible: su rasgo de no mutación (o lo que yo vengo a llamar "la no digi-evolución* del libro"). Es ahí, al menos para mí, donde radica el secreto y la clave de los libros. No mutan, no cambian, no alteran su contenido, no se transforman, no, no y no. Un libro se escribe y pasados 15 años (si se ha conservado mínimamente bien) está tal y como se escribió, si en la segunda página aparecía la palabra "pato", trasncurridos los 15 años la palabra "pato" seguirá donde estaba sin variar nada. Esto parece y es obvio, no descubro nada, pero a mí me gusta recordármelo.

La palabra escrita queda y queda para siempre, y no sólo queda la palabra, sino que también perdura intacta la razón de la misma. Los libros se escriben por alguna razón, y ésta permanece inseparable al mismo libro para siempre; da igual el tiempo que pase, o la interpretación que se quiera dar tiempo después (ésta sí puede y quizá debe variar): sólo habrá un libro original y una razón. Y ni una cosa ni otra varían.

Es por eso que el libro permanece desafiante en medio de una sociedad tan cambiante: hoy se piensa esto pero mañana lo contrario, hoy se llevan los cuadros pero mañana las rayas, y lo que hoy es bueno mañana puede ser malo, así sucesivamente. El libro se erige como arma para nuestra débil memoria, y para nuestra cultura al hacer frente a tiempos venideros. Por eso, a lo largo de la Historia y también en el tiempo presente, hay gente a la que los libros le molestan bastante. Es este poder, y no otro aspecto formal, lo que me mueve a montar todo el chiringuito que es hoy en día mi vida.



* digi-evolución es un término que hace alusión a una serie japonesa de dibujos. Parecidos a los Pokemon, los Digimon tenían la particularidad de digi-evolucionar, es decir, pasar a ser otra cosa, otro estado mejor, más fuerte y poderoso. Pido disculpas por la comparación.